Luego de muchos problemas e inconvenientes que en más de una ocasión hicieron parecer que sería imposible, el viernes 29 octubre tuvimos en nuestra Universidad una celebración del rock y el metal nacional, un festival de más de 7 horas de duración que congregó a algunos de los mejores exponentes de este tipo de música en nuestro país.

La música comenzó a sonar oficialmente a partir de las 3:30, pero la gente empezó a llegar desde mucho más temprano, todos ansiosos de ser parte de este evento único en su naturaleza. Por el escenario pasaron Harmony, Kintral, Alejandro Silva, Inquisición, Sadism, Panzer y Dorso, y cada una de ellas se presentó frente a un público devoto y entusiasta, que de acuerdo a los cálculos que se manejan bordeó las 8000 personas. El show fue acompañado de una producción de primer nivel: un escenario imponente y amplio, una iluminación de carácter absolutamente profesional, y un sonido verdaderamente demoledor. Los números mencionados cubrieron un amplio espectro de subestilos dentro del metal, y como dato adicional, se contó con la presencia de una banda que no es de Santiago, específicamente Harmony, quienes viajaron desde Concepción especialmente para este evento, dándole así más validez a la idea de que esta es una celebración del metal nacional.

En llevar a cabo el evento participaron muchas personas, desde el equipo organizador, que fue el que tuvo la visión y empujó el proyecto, hasta los voluntarios y ayudantes que colaboraron con la logística de las ventas y las entradas, y por supuesto el CAI, que brindó respaldo económico y ayuda en la ejecución.

El festival no sólo fue una celebración para los amantes de este tipo de música y un gran logro para los que estuvieron involucrados en su organización, sino que también tuvo el valor real y simbólico de posicionar a nuestra Universidad como un espacio en que se da cabida a distintos tipos de manifestaciones, y en que las diversas corrientes artísticas encuentran un ambiente de respeto y tolerancia.

Hacia las 11 de la noche se apagó la música luego de una larga jornada cargada de energía y entusiasmo. El trabajo de los organizadores siguió, por supuesto, ya que había muchas cosas que ordenar y muchos asuntos que atender antes de terminar. A pesar del cansancio de todo un día de frenética actividad, todos compartíamos una sensación de triunfo y una enorme satisfacción de haber sacado el proyecto adelante a pesar de todas las dificultades, y de haber logrado un éxito rotundo en cuanto a público y a la calidad del show.

Ahora que ya han pasado unos días y nos hemos recuperado del esfuerzo y la impresión, comenzamos desde ya a soñar en la edición del próximo año. Tenemos muchos proyectos e ideas en mente de cómo podemos mejorarlo. Es de esperar que el PUC Metal Fest 2005 sea tanto o más memorable como el de este año.